Sabes qué es la arquitectura bioclimática y la bioconstrucción?

La palabra “Bioclimática” proviene de Bio: animales y vegetales; y de Clima: condiciones atmosféricas de cada región. Partiendo de la salud y el bienestar de quienes vayan a habitar el edificio, el proyecto empieza sabiendo las condiciones de temperatura y sensación dependiendo del uso de las estancias.

La arquitectura bioclimática se ocupa de diseñar edificios estudiando las condiciones climáticas y las condiciones del entorno, aprovechando los recursos disponibles para conseguir el confort interior. Es algo que se lleva haciendo desde que el hombre empezó a ser consciente que lo necesitaba para la construcción, egipcios, romanos, griegos,…

Hoy en día a la arquitectura bioclimática se le suma la bioconstrucción como recurso ecológico. La diferencia con la bioconstrucción, no es tal, si no que la arquitectura bioclimática forma parte de la bioconstrucción. Porqué la bioconstrucción, además de preocuparse por los criterios bioclimáticos se encarga de escoger materiales naturales y sin tóxicos, reciclables y reutilizables; del uso de energías renovables y del uso de sistemas inteligentes para el ahorro energético.

Para un buen proyecto bioclimático hay que estudiar varios temas para un buen resultado:

– El sol. El movimiento solar es imprescindible para una vivienda confortable, sabiendo por donde sale y se pone el sol y qué altura toma éste en verano e invierno podremos aprovechar su luz y calor o evitarlo según la estación, eso nos ayudará en el confort y en un ahorro energético. Hay que tener en cuenta también la reflexión en los materiales usados, y el comportamiento de éstos en cuanto a la acumulación del calor, entre varios puntos a tener en cuenta.

Para conseguirlo hay muchos métodos, y muchas veces no se escoge sólo uno si no un conjunto de ellos: desde la orientación del edificio, el sistema de las fachadas como por ejemplo el muro Trombe, la forma del edificio, la apertura de ventanas en la fachada correcta, protección de los huecos, uso de vegetación, incluso el color, influyen en el estudio para trabajar con el sol.

La energía solar no sólo queda ahí, aunque forma más parte de la bioconstrucción, la incidencia que hace el sol sobre los materiales del edificio, también la podemos aprovechar para crear energía eléctrica y agua caliente. Conocidos son los paneles fotovoltaicos y los termo solares que podemos ver cada vez más en viviendas, normalmente en cubiertas pero se está avanzando en ese sentido y hay edificios que los integran completamente en sus diseños pasando casi desapercibidos.

– El viento. La arquitectura bioclimática también se aprovecha del viento de la zona donde se encuentre el edificio, estudiando como incide, en qué horas y épocas, incluso a la velocidad qué va. Así, desde el diseño, pueden proyectarse las ventanas para una correcta ventilación de forma natural, aprovechando ésta en verano para refrigerar y ahorrar en el uso de energía.

– El agua. La lluvia también se aprovecha, tanto para su acumulación y su uso posterior como por ejemplo para el riego, un uso muy conocido, también se usa para el consumo no potable, como para los inodoros. Podríamos decir que el agua de lluvia también puede usarse para refrigerar o calentar el edificio, no es algo muy extenso en nuestra geografía, pero las piscinas en cubierta ayudan de forma no activa en el bienestar interior.

– Los materiales. La bioconstrucción se ocupa de escoger los materiales que mejor ayuden a un buen confort, sabiendo como actúan una vez instalados.

El estudio de los materiales para una correcta elección es importantísimo para la protección del medio ambiente y la salud de los que vivirán en el edificio.

Desde, por ejemplo, los materiales de aislamiento, naturales y no tóxicos, hasta su instalación, evitando los puentes térmicos y filtraciones, ayudan a un uso responsable y a un ahorro energético. Elegir correctamente las pinturas, las carpinterías, los acabados en general, el uso de materiales naturales, sostenibles y ecológicos pero también los sistemas forman parte de la bioconstrucción.

– Energías. Con ayuda de la arquitectura bioclimática, el estudio que se hace del medio que rodea la edificación, la bioconstrucción puede plantear sistemas de energía activos y pasivos. Aunque usando correctamente los conocimientos de los elementos naturales, en algunas construcciones los sistemas activos serán casi nulos, el uso de sistemas activos puede ser más ecológico, como por ejemplo, paneles termo solares, fotovoltáicos, estufas de biomasa, de pellets, …

A esta pequeña iniciación a la bioconstrucción podemos añadir el uso responsable de pequeños gestos, el reciclaje de materiales para construcción, uso de leds, de electrodomésticos eficientes, el ahorro en agua y electricidad, el reciclaje de los materiales de uso diario, y sobretodo de los pequeños gestos.

La bioconstrucción es una buena elección, se puede hacer desde un edificio de nueva construcción, pero también se puede reformar de forma ecológica y se puede vivir de forma más sana, y ahorrar.

En Casabó Interiorismo estamos preocupados por el medio ambiente, además de interiorismo y reformas “convencionales”, estamos convencidos que podemos hacer pequeños gestos, así que te asesoramos, te ayudamos y te hacemos más fáciles tus elecciones.

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